sábado, 27 de septiembre de 2025

Fe en Las Víboras: Bautismo, Misión y Maternidad Espiritual

 


En el paraje de Las Víboras, sobre la ruta 5 en Anta, la comunidad se reúne en la vieja escuela para celebrar y homenajear a su patrona, la Virgen del Rosario de San Nicolás. En un evento organizado por los vecinos, entre quienes destaca el trabajo de Ariel Gómez, la fe se manifiesta en una ceremonia que combina la tradición popular con la profundidad de los sacramentos. En este contexto, el sacerdote Arturo Gómez Augier preside una misa que no solo honra a la Virgen, sino que también acoge a dos nuevos miembros de la Iglesia, los niños Mateo Ulises y Hernán Brian, a través del bautismo. La ceremonia, y en particular la homilía del sacerdote, se convierte en una profunda catequesis sobre el vínculo filial con Dios y María, la misión de los laicos y la maternidad espiritual como guía para la fe en Argentina.

Ritos de Acogida y Compromiso

La ceremonia comienza con el rito de bienvenida a Mateo Ulises y Hernán Brian. El sacerdote los recibe en nombre de la Iglesia y los marca con la señal de la cruz, un gesto que establece su nueva identidad cristiana. Inmediatamente, invita a padres y padrinos a hacer lo mismo, subrayando su rol como primeros transmisores de la fe.

Un aspecto notable es la interacción didáctica del sacerdote con los niños presentes, especialmente con Brian. A través de un diálogo sencillo, enseña que lo primero que un ahijado debe pedir a sus padrinos no es algo material como "plata", sino "la bendición". Este acto, que consiste en trazar la cruz en la frente del ahijado mientras se pronuncian palabras como "Dios te bendiga", define la esencia del padrinazgo como una responsabilidad primordialmente espiritual. El sacerdote extiende esta obligación a los padres, exhortándolos a "acostumbrarse a bendecirlo" a sus hijos siempre, estableciendo así una clara jerarquía de valores: lo espiritual precede a lo material.

El rito continúa con la profesión de fe, donde la comunidad recita el Credo, reafirmando las creencias en las que Ulises y Brian serán bautizados. A esto le sigue la renuncia a Satanás, un momento de gran carga teológica. El sacerdote enfatiza que Satanás "no es un mito" sino un "ser perverso y pervertidor", y la respuesta personal ("Sí, renuncio") se presenta como una elección consciente por el bien. Finalmente, los momentos culminantes del sacramento incluyen la unción con el óleo de los catecúmenos, la bendición del agua y el bautismo propiamente dicho. La ceremonia concluye con la entrega de la luz de Cristo, simbolizada por una vela, que representa la misión de vivir como "hijos de la luz".

Análisis de la Homilía: El Mensaje del Sacerdote

La homilía del sacerdote Arturo Gómez Augier se centra en el pasaje del Evangelio de San Juan, donde Jesús, desde la cruz, entrega a su madre María al discípulo amado. El sacerdote desglosa este acto en dos motivos fundamentales que constituyen el núcleo de su mensaje.

  1. El Cuidado Filial y la Maternidad Universal de María: El primer motivo es práctico y humano. Jesús, al morir, se asegura de que su madre, que era viuda y no tenía otros hijos, no quede sola, encomendándosela al apóstol Juan para que la cuide. Sin embargo, el sacerdote eleva esta interpretación al plano espiritual. Al entregar su madre a Juan, Jesús la entrega a todos sus discípulos de todos los tiempos. Se establece así un "vínculo muy especial" donde los apóstoles, y por extensión todos los cristianos, consideran a María como su propia madre, y ella los acoge como sus hijos. Esta vivencia, transmitida de generación en generación, conecta a los fieles de hoy directamente con la primera comunidad cristiana.
  2. La Virgen como Mensajera y Guía para Argentina: El segundo pilar del mensaje conecta esta maternidad universal con una manifestación local específica: la Virgen del Rosario de San Nicolás. El sacerdote argumenta que Dios, "no contento" con habernos dado a María como madre en el Calvario, quiso enviarla a Argentina en tiempos recientes. A través de las apariciones a Gladys Motta, la Virgen transmite un mensaje que, según el sacerdote, no es nuevo, sino un eco del Evangelio: la necesidad de conversión, de poner a Dios en primer lugar, de orar (especialmente el rosario), de amarse como hermanos y de conocer y vivir la fe.

El sacerdote lanza una invitación directa y casi un reproche a los devotos presentes: los exhorta a conocer y leer los mensajes de la Virgen, utilizando herramientas modernas como Google para acceder a ellos. Su análisis concluye con una llamada a la acción: los fieles deben asumir su rol en la consolidación de la "identidad cristiana católica" de Argentina, viviendo y transmitiendo la fe tanto en el ámbito privado (la familia) como en el público.

Un camino de fe y compromiso en Las Viboras

La ceremonia en Las Víboras trasciende el ritual para convertirse en una catequesis viviente. El sacerdote no se limita a administrar un sacramento, sino que educa activamente a su comunidad sobre sus responsabilidades espirituales. Al bautizar a Mateo Ulises y Hernán Brian, se les recuerda a todos los presentes que ser cristiano implica un camino como "nuevas criaturas" e "hijos de Dios". Este camino, según el mensaje del sacerdote, exige un vínculo filial con María, la escucha de sus mensajes —que son los de Cristo— y un compromiso activo, con el ejemplo y la palabra, para fortalecer y transmitir la fe en el entorno inmediato y en la nación.


La Mesa Compartida de Las Víboras: Comunidad y Celebración

Tras la solemne misa y la emotiva peregrinación de las imágenes en honor a la Virgen de Luján, la comunidad del paraje de Las Víboras se congregó para un almuerzo que fue mucho más que una simple comida: fue la manifestación tangible del espíritu de colaboración, fe y celebración que define a esta fiesta. La organización, liderada por vecinos comprometidos, y el desarrollo del evento revelan una red de afecto y trabajo compartido donde cada familia aportó para crear una verdadera fiesta comunitaria.

Organización: El Esfuerzo Detrás de la Fiesta

El almuerzo fue el resultado de una notable organización comunitaria, con roles y esfuerzos claramente definidos. La coordinación principal estuvo a cargo de Ariel Gómez, quien fue una figura central en la planificación. Su trabajo comenzó mucho antes del día de la celebración, ya que los preparativos, incluyendo la elaboración de los postres, se iniciaron desde el lunes anterior. Contó con la ayuda significativa de "Sato" y el aporte fundamental de "las chicas Gómez", quienes también colaboraron activamente en la logística del evento.

Este esfuerzo colectivo se materializó en una logística impresionante para un paraje rural. Se preparó un espacio de servicios detrás de la casa, destinado a un grupo más íntimo, mientras que el área principal se dispuso para la recepción general de los asistentes. La magnitud del evento se refleja en los números: se contaron aproximadamente 100 personas, unos 25 autos y varias motos, lo que evidencia el poder de convocatoria de esta celebración patronal.

Desarrollo: Un Mosaico de Aportes y Encuentros

El almuerzo se desarrolló bajo un modelo colaborativo, donde la organización proveyó la base, pero cada familia contribuyó para enriquecer la mesa. Los asistentes trajeron sus propias conservadoras, hielo, pan, gaseosas y algunas ensaladas. Todo lo aportado se dispuso y compartió en una gran mesa común, transformando las contribuciones individuales en un banquete para todos.

Me encontré con personas conocidas, como "la señora de la feria de Quijano", y compartí mesa con las hermanas Gómez.

Orígenes y Significado de la Tradición

La fiesta y el almuerzo no son eventos aislados, sino que hunden sus raíces en una tradición de aproximadamente 30 años. El origen está ligado a la devoción y a una promesa. La tradición comenzó con la señora Rufi que vivía frente a la vieja escuela, cuya hija padeció cáncer de mamas. Se realizaron rifas para comprar una imagen de la Virgen y se hizo una promesa por su curación. Aunque la hija finalmente falleció, la tradición de honrar a la Virgen y reunirse como comunidad perduró, cargando cada celebración de un profundo significado de fe, memoria y resiliencia.

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